La cámara infrarroja detecta el calor que emiten los componentes electrónicos cuando pasan corriente por ellos. En condiciones normales, cada componente trabaja dentro de un rango de temperatura. Cuando algo falla, la temperatura se dispara, y la cámara lo muestra con precisión milimétrica antes de que el ojo humano pueda detectar nada.
un resultado que habría pasado completamente inadvertido sin diagnóstico térmico: un mazo de cables que se calienta porque el interior del conector al que llegan tiene un daño que desde fuera no es visible. Sin la cámara infrarroja, esa avería habría sido casi imposible de localizar.
Los daños por líquido son los más traicioneros en electrónica industrial. No siempre se manifiestan en el momento. Un equipo expuesto a agua o humedad puede seguir funcionando con aparente normalidad durante días o semanas, hasta que la corrosión avanza lo suficiente como para generar un fallo definitivo.
Las siguientes imágenes corresponden a la placa de un autómata industrial dañada por una entrada de agua en el interior de la máquina. Los daños son visibles, pero en muchos casos no lo son tanto: la corrosión puede comenzar en zonas poco accesibles y progresar en silencio.
Cuanto antes se revisen, limpien y saneen las placas electrónicas afectadas por líquido, mayor es el porcentaje de éxito de la reparación. Esperar a que el equipo deje de funcionar reduce drásticamente las posibilidades de recuperarlo.
Si tu maquinaria o equipos electrónicos presentan un fallo difícil de reproducir o de localizar, o si han estado expuestos a agua, humedad o cualquier tipo de líquido, el tiempo juega en tu contra.
En Siscom contamos con equipamiento de diagnóstico por imagen térmica y con la experiencia necesaria para aplicar técnicas como la inyección de voltaje de forma segura y efectiva.
El objetivo siempre es el mismo: encontrar el fallo real, no el aparente, y ofrecer una solución de reparación antes de que el equipo llegue a un punto sin retorno.